Donde dije Diego, digo Galé
Como trabalenguas puede ser de su agrado o no, pero si le digo que el mismísimo Diego Galé, ya es uno más de los notables que no han podido resistirse a la tentación de llegar al Café Havana, entonces es como para quedar con la boca abierta.
El mítico compositor, percusionista y productor musical colombiano colocó entre sus prioridades de bienvenida al 2009, “echarse la rodadita” hasta el Palladium getsemanisense y hasta allí llegó, ni corto ni perezoso. Su presencia no pasó inadvertida para los muchachos de la Charanga Son Candela que dirige el maestro Alejandro Páez y cuando Dieguito había disfrutado de los primeros sorbos de su bebida preferida, la invitación llegó rauda. Galé no se hizo de rogar y hasta la tarima no paró. De las congas pasó al timbal y en ambos membráfonos demostró su maestría.
Pero le “diego”, perdón, le digo más. Otro tanto han hecho desde sus respectivas posibilidades la barranquillera Maía, el codiciado vocalista Cabas y el maestro Jairo Varela quien devino cinético director esta vez de un entusiasta “Grupo (de) Niche(s)”, quienes hacían las veces de animados contertulios “havaneros”.
Y mientras ustedes leen estas notas y planifican su visita al Café Havana, este amigo escritor aprovecha para entonar aquello de “La Habana sí que sí, sí que sí”
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