Benicio del Toro en Café Havana
¡A la tercera NO va la vencida!
"Comoquiera que estamos en la antesala del próximo Festival Internacional de Cine, publicamos nuevamente el trabajo que motivó la presencia del actor Benicio del Toro en Café Havana cada una de las noches que permaneció en la ciudad durante el Festicine 2009"
Ya lo habíamos anticipado. Benicio del Toro (el hombre del revolú en Cartagena) fue por la tercera al Templo de la Música en Getsemaní. Hasta allí llegó ataviado realmente de una manera poco convencional, mezcla de lord inglés con Edgar Rentería: saco azul oscuro, zapatos deportivos y una gorra blanca y verde. ¡Puro “descomplique”!, con lo que evidenciaba que su objetivo fundamental era gozarse una noche más su Café Havana de ensueños. El séquito que lo acompañaba se hizo contar cercano a la veintena de personas, poniendo en apuros las pilas de Alfredo, el amable portero havanero.
Benicio, el boricua, Che, el argentino, valoró una vez más la calidad del Mojito cubano y una vez más no pudo escapar al cariño de sus seguidoras en la amurallada. Todo aquello sirvió para que este redactor viviera el momento como pocos y compartiera el encanto de la ocasión con mi vate Simplicio Sintono, en tanto disfrutaba de la presentación de la Charanga Son Candela haciendo las delicias de los bailadores con su exquisito repertorio.
Cuéntoles que al filo de las tres de la mañana, Benicio inició la retirada de Café Havana. Su rostro mostraba la desazón generada por el casi trágico momento de apartarse, aunque fuera temporalmente, del sitio mágico de la rumba cartagenera. La emoción embargó a todos. Hasta luego al cálido amigo.
Al rato, esta vez con una comitiva menos numerosa, pero en franco plan de gozar, reaparecía por el enrejado portón de la Calle de la Media Luna con Calle del Guerrero, Benicio, el boricua y su casi súplica fue como una orden emanada del mítico Comandante: Hermano, sé que es un poco tarde pero… ¿Podremos tomar algo rapidito?
Dicho y hecho. Ese fue el epílogo de ésta, la que puede ser, una historia de amor a primera vista o tal vez, al primer Mojito.
¡Ahora sí! ¡Hasta pronto, Benicio!
Por: Delson |