Asimismo fue, havanero amigo. Mauricio Palo de Agua se llegó hasta “La Esquina del Movimiento”
Y cuando se presentó en el escenario respondiendo a la invitación que le hicieron los muchachos de la orquesta Quimbayá, se encendió aquello, y con el delirio de los afortunados clientes, se instaló igualmente la desazón en el sempiterno Simplicio Sintono “ya que él nunca había visto que un Palo de Agua llevara un lugar al punto de ebullición”. Incomprensiones aparte (por algo Simplicio no ha aprendido a bailar El cuarto de Tula ni el potpurrí de cumbias interpretadas por las tropas Quimbayá y Son Candela respectivamente), el carismático cantante colombiano demostró profesionalismo al incursionar en unos géneros que no son sus habituales. Por eso, tras el imprescindible intercambio de impresiones entre el cantante-visitante y los músicos quimbayeros se armó la megarrumba. Nadie quedó indiferente y los espacios bailables del clásico de la Calle de la Media con Calle del Guerrero se hicieron insuficientes. ¡Qué sabor! Les dejo con la elocuencia de las fotos pues nuestro Simplicio me llama para que le aclare eso de qué le dan a Daniel. ¡Ya voy Simple! ¡Ya terminé la nota, mi hermano!
Por Delson |