Ven, ven, ven... ˇpa' que tú veas como está el tren!
Eso plantea el estribillo del famoso tema de la orquesta cubana Los Van Van que a propósito acaba de cumplir sus primeros cuarenta años pero la alusión ferrocarrilera en este caso es Café Havana.
Un verdadero tren del sabor y la buena rumba en el que viajan todas las noches nativos, turistas, figuras del Factor X, políticos, juristas, diplomáticos, empresarios, los hijos de Lola mi vecina, en fin, "de todo como en botica".
La cuota de excelencia sonora ha sido puesta por nuestras orquestas que preparadas especialmente para esta temporada ponen el Palladium getsemanisense por encima del nivel (otro tema vanvanero). Caribe Son, regenteada por David Pérez, cantante líder a la vez, quien con su afinada voz ennoblece los temas de los repertorios Santa Rosa y Blades, además de incursionar con éxito por otros clásicos. Alejandro Páez, el hombre del violín, incluyó dos trombones en su formación orquestal y sube diez músicos a la tarima de Café Havana para hacernos disfrutar de su exquisito repertorio. Señores, aquello suena como una big band o mejor decir, banda gigante. Rafael ¡qué pulmones! Oyaga viene con la carta de presentación de ser uno de los músicos del Joe Arroyo. Oyaga pone la afinación y el virtuosismo en su instrumento, la trompeta, y de lo demás se encargan los muchachos de Quimbayá.
Hugo Alandete Jr. (hijo de gato caza ratón) dirige el grupo Melao. Joven y talentoso músico manosea a las blancas y las negras (nada de asombros ni risitas burlonas, Huguito es el pianista) poniéndole sabrosura a los montunos con una digitación avante pero precisa que nos hace recordar a maestros al estilo de Palmieri, Larry Harlow y por qué no Lilí Martínez o Joseíto González. El padre del júnior, Hugo Alandete, sigue siendo "Sabor". Los años han cultivado su voz y su estilo.
La experiencia es inolvidable. Regálese una noche en Café Havana y me agradecerá el consejo.
Por Delson
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