|
El exniño prodigio del violín, Alfredo de la Fe, salió de una presentación privada en la ciudad de Cartagena y no pudo resistir la tentación de visitar Café Havana. La noche de por sí ya desbordaba voltaje pues de esto se estaban encargando los muchachos de Caribe Son, dirigidos por el maestro David Pérez cuando de pronto irrumpió el extraordinario violinista acopañado por una comitiva de músicos, encabezados por el maestro Rafael Oyaga. El infaltable parroquiano Simplicio Sintono abandonó su cuasi imperturbable parsimonia para bailar al compás de El bodeguero. En la tarima de Café Havana no había cama pa' tanta gente, es decir, no cabía un alma más y Alfredito suelto como "papalote a bolina" mientras los afortunados asistentes al Palladium getsemanisense disfrutaban de aquel espectáculo formidable.
Alfredo de la Fe y Café Havana, un amor compartido y siempre renovado.
Alfredito, ¡qué bueno toca usted mi hermano!
Por Delson |